Tras dejar la atmósfera encantada de Lucca, el viaje entra en su fase más viva: un recorrido de unos 47 km lleno de sugestiones, que os acompañará desde las llanuras de Lucca hasta la cima panorámica de
San Miniato.
La primera parte del itinerario fluye relajada, ideal para sintonizar con el ritmo del camino. Atravesaréis campos cuidados y pequeños centros rurales hasta llegar a
Altopascio, históricamente conocida como la "Ciudad del Pan". Deteneos un instante bajo su Torre Campanario: antaño, el tañido de la campana "Smarrita" y la luz de una hoguera guiaban a los peregrinos en la noche. Hoy, esa misma hospitalidad revive en el célebre
pan de Altopascio, fragante y sin sal, perfecto para daros la energía necesaria para continuar.
El recorrido se vuelve más íntimo y salvaje al sumergirse en los
bosques de las Cerbaie. Aquí, entre encinas y silencios interrumpidos solo por la naturaleza, caminaréis (o pedalearéis) sobre tramos que aún conservan el empedrado original de la antigua vía: un verdadero salto al pasado, donde cada paso resuena con la historia.
Tras cruzar el río Arno, la mirada se dirige hacia lo alto: la silueta de
San Miniato os espera, erguida sobre una colina que domina el valle. Famoso en todo el mundo por su preciada
trufa blanca, este pueblo medieval os recibirá con la maravilla de su plaza central. La fachada fresca del Seminario, con sus motivos geométricos e inscripciones latinas, parecerá un libro ilustrado listo para desvelaros los secretos de la ciudad.
¿Para concluir este día inolvidable? Dejaos tentar por el aroma intenso de un plato con trufa en una de las trattorias típicas del centro. Será la forma más auténtica de celebrar la belleza y los sabores de esta tierra extraordinaria.